Me he quedado positivamente maravillado al leer las frases de amor (evidentemente amor puro, casto, sobrenatural) que San Francisco de Sales escribió a Santa Juana Francisca de Chantal. Lo que más me impresiona es el amor que San Francisco de Sales sentía por el alma de Chantal. Otra cosa que me sorprende al leer estas frases de amor es que el santo obispo de Ginebra y la cofundadora de las Monjas Visitandinas se amaban con tal intensidad que sus bellas almas parecían fundidas juntas. ¡Quién sabe cuántos grados de gloria habrán merecido en el Cielo por haberse amado en esta tierra de manera tan pura y sobrenatural! De hecho, por cada acto de caridad (el amor sobrenatural que nace de Dios) realizado en estado de gracia, el alma recibe de Dios una recompensa eterna. Una cosa es salvar el alma por los pelos, y otra muy distinta es salvarse con los méritos de un gran santo.
Aquí tienes algunas frases de amor extraídas de las cartas que San Francisco de Sales (el santo de la dulzura) escribió a Santa Juana Francisca (¡qué afortunada ella, que encontró a un hombre santo que la amó de esta manera!):
- Amo más tiernamente que nunca lo que amo, y en primer lugar, vuestra alma.
- Sé que mi alma está en vos y la vuestra en mí... Nunca celebro la Misa sin vos ni me comulgo sin vos; en el fondo, soy tan vuestro como podáis desear.
- Mi deseo de amaros y de ser amado por vos no tiene una medida menor que la eternidad.
- Dios me ha dado a vos de manera única, entera, irrevocable.
- Nunca será posible que algo me separe de vuestra alma.
- Nunca he sentido tanto afecto como el que ahora siento por nuestra alma y nuestro corazón unidísimo.
- Me gustaría poder expresaros el sentimiento que hoy, mientras me comulgaba, he tenido de nuestra querida unidad, porque ha sido un sentimiento grande, perfecto, dulce, poderoso y tal que casi podría decirse un voto o una consagración.
- No cambiaré nada en el propósito que he hecho de ser un hombre verdaderamente vuestro y todo vuestro, sin reservas y sin excepciones. Uso el lenguaje de mi corazón y no el de nuestro tiempo. Y, según mi modo de ver, cuando he dicho que soy todo vuestro, lo he dicho todo; y si no he dicho esto, he dicho demasiado poco.
- [Es Dios] quien, con su amor, me ha obligado y, más aún, me ha consagrado para ser, vivir, morir y revivir para siempre vuestro y todo vuestro.
- Soy vuestro. Jesús lo quiere y yo lo soy.
- Soy aquel a quien Jesús ha hecho vuestro sin fin, sin reserva, sin comparación.
- soy para vos lo que Dios sabe.
- En Él y por Él, nuestro corazón único e indivisible.
- Tengo una luz muy particular que me hace ver cómo la unidad de nuestro corazón es obra de aquel gran Unificador y, por tanto, de ahora en adelante pretendo no solo respetar, sino amar y honrar esta unidad como cosa sagrada.
- Para mí nada tiene más importancia que Dios, por quien y en gracia de quien, sin embargo, amo más tiernamente que nunca lo que amo, y en primer lugar, vuestra alma. Soy más vuestro de lo que pueda decir en este mundo, porque no existen palabras que expresen este amor.
- Queridísima Madre, amad siempre vuestra pobre y querida alma que tengo yo, porque yo amo sin medida, sin comparación y más de lo que pueda decirse, mi queridísima alma que tenéis vos. Quiero decir: amemos mucho esta única alma y esta única vida que a Dios ha placido darnos para su servicio.
[The translation was made starting from the Italian version of the above mentioned thoughts taken from “Tutte le lettere - San Francesco di Sales”, Edizioni Paoline, 1967, edizione italiana a cura di Luigi Rolfo].
